Ciudad Juárez.– La crisis interna en Morena se agudizó en Ciudad Juárez luego de que la coordinadora de la fracción morenista en el Cabildo, María Dolores Adame Alvarado, lanzara un llamado directo y sin matices a las diputadas locales Rosana Díaz y Édith Palma Ontiveros para que renuncien al partido, tras su ausencia en la votación del Congreso del Estado donde se discutió el endeudamiento estatal por 3 mil millones de pesos propuesto por la gobernadora Maru Campos.
La regidora sostuvo que la inasistencia de las legisladoras no fue un hecho fortuito, sino una decisión política para evitar votar en contra de un préstamo que contradice abiertamente los principios históricos de Morena, particularmente el rechazo al endeudamiento y el compromiso ético heredado del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Desde una postura frontal, Adame Alvarado calificó el comportamiento de las diputadas como una traición política, al señalar que su ausencia equivale a un respaldo indirecto a la propuesta del Ejecutivo estatal. Consideró que esta conducta rompe con los valores de congruencia y responsabilidad que el partido ha sostenido frente a la ciudadanía.
La coordinadora de Morena en el Cabildo fue enfática al afirmar que quienes no asumen con claridad su responsabilidad política ni actúan conforme a los principios del movimiento deben abandonar el partido por voluntad propia. En ese sentido, subrayó que la renuncia sería un acto mínimo de dignidad y vergüenza política, antes de enfrentar un eventual proceso de expulsión.
Adame Alvarado también señaló que este episodio evidencia una desconexión entre las diputadas y las bases de Morena, al considerar que no participaron en la construcción territorial del movimiento ni en el trabajo de calle que dio origen al respaldo ciudadano. A su juicio, esta falta de arraigo explica la facilidad con la que evitaron una votación clave para el estado y para la credibilidad del partido.
La regidora, identificada como una de las precursoras de Morena en Ciudad Juárez, advirtió que este hecho marca un punto de quiebre al interior del movimiento, al exhibir prácticas que se alejan del discurso de transformación, austeridad y congruencia política que Morena ha prometido a la ciudadanía.
